Fantasmas de la exclusión (Parte 2 de 4)

Dispositivos de “reeducación” y “reinserción social”: una aproximación al higienismo de nuevo cuño
Marta VENCESLAO (UNAM, México DF)

Las premisas del trabajo social educativo se desarrollaron fuera de los dispositivos formales de educación (CRAE, DGAIA, Justicia Juvenil, UEC…) No son educativos o con finalidad educativa.

La tendencia actual Neoliberal refuerza el cientifismo del s.XIX y sus premisas higienistas.
La búsqueda de transparencia y control de la clase obrera tomada como objeto de estudio. Clasificación e intervención como arma de defensa y control. Un baluarte contra la miseria moral de los estratos sociales bajos y el deslizamiento de premisas médicas al ámbito social. De este modo, el léxico clínico traspasó al campo social cotidiano (prevención, cuarentena, aislamiento, atención primaria, secundaria, terciaria…) Aportando también mecanismos de vigilancia, de reeducación y rectificación.

La disciplina en el ámbito escolar no se basa en una coacción física, su diseño por sí mismo conforma espacios de segregación disciplinada. La pedagogía para los sujetos que muestran disentimiento supone el enderezamiento de los que quedan fuera de las normas, la pedagogía social, entronizando el derecho de todo sujeto a incorporarse a la sociedad. El control es especialmente disciplinario mediante la filantropía de lo políticamente correcto, de las Competencias y Habilidades Sociales para generar tácticas y estrategias como soluciones de contención para los excluidos sociales.

Este Neohigienismo se basa en varias dimensiones;

Propedéutica y hermenéutica del sujeto
Sujetos incapacitados. El sujeto es objeto de intervención. Interpelado como alguien necesitado, interiorizado, perdido, desdichado, el cual debe ser protegido y el criterio profesional sabe lo que le conviene.
La tarea a llevar a cabo será la de corregir la personalidad del inadaptado, convertirle en una persona disciplinada incidiendo en su interior.

La ilusión del sujeto perspicuo
Es posible escrutar el alma del individuo inadaptado. Su alma es transparente y moldeable. Dispone de dinámicas oscuras que marcan su comportamiento. Los educadores son capaces de reconocer su comportamiento y corregirlo a través de la obediencia a la normativa institucional.
Lo resultante es la pedagogía cuartelaria “Berfeed”, vigilancia constante y control.
 
La pasión entonómica
Reimplantación positivista. Delimitar categorías sociales como si de un orden natural se tratase, clasificación conceptualizada como estigma: “joven en riesgo social”, “familia disfuncional”… Conceptos que se presentan como una realidad en si misma, objetos capturados por la malla de intervencionismo positivista.
La teoría se instituye como representación que inhabilita el encuentro con el otro desde categorías omniexplicativas (dan cuenta de su comportamiento, necesidades, evolución, etc.)
Bajo estas coordenadas la intervención directa sobre el sujeto crea la imagen del individuo inadaptado con un destino social que se le adjudica. La finalidad, apaciguar.

El enfermo puede ser curado, el inadaptado sólo disuadido.

Tenemos pendiente hacernos conscientes de los nuevos disfraces del control disciplinario problematizados por espacios genuinamente educativos, con la finalidad de poder trazar nuevos recorridos.


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